Eso
Eso Cuando somos pequeños todos tenemos miedo a la oscuridad. Pese a los esfuerzos de la gente a nuestro alrededor porque superemos ese miedo, una parte de él sigue vivo en nuestro interior a lo largo de toda nuestra vida. Y es que, por mucho que nos repitan (y nos repitamos) que los monstruos no existen y que no existen motivos para temer la oscuridad, una parte de nuestra mente sabe que todo eso no son más que patrañas. Porque la realidad es otra. Es algo tan terrible que si fuéramos realmente conscientes de lo que se oculta entre las sombras la raza humana se habría extinguido hace mucho tiempo. Pero a Eso no le interesa que nos extingamos. Porque si lo hiciéramos perdería su mayor fuente de alimento. Y Eso siempre tiene hambre... La primera vez que oí hablar de Eso tenía apenas diez años. No fue, como cabría esperar, en alguna de las historias de miedo que intercambiábamos los niños de mi edad en cuanto teníamos ocasión. De haber sido así no me habría afectado tanto. Fue en e...