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Irracionalidad

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  IRRACIONALIDAD  Las alarmas continuaban sonando mientras Paul se restablecía tras el criosueño. No recordaba ese protocolo, lo normal sería que Minerva, la inteligencia artificial que gobernaba la nave, le hubiera despertado gentilmente una vez que se encontrase a la distancia de 200 unidades astronómicas de su objetivo. La idea era tener tiempo de sobra para recuperarse mientras deceleraban, revisar los principales sistemas tras el largo viaje, e ir despertando poco a poco a algunos de los miembros de la tripulación.   La misión de Paul, al mando de la nave interestelar Argus, era la de asentar una colonia cabeza de puente en el planeta Atlantis. Él y sus 537 compañeros aún dormidos estudiarían la viabilidad de aquel mundo, y si era la adecuada, desde la Tierra se enviarían sucesivas oleadas colonizadoras. Solo el personal mínimo, 50 personas, se despertaría durante la aproximación a Atlantis, el resto lo harían ya sobre la superficie del planeta, y de modo gradual, en la medida en

Mis biobots y yo

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 Mis biobots y yo Hola, soy EX063, y os voy a contar mi historia. Como habréis adivinado por mi nombre, soy lo que los humanos denominan una IA, o Inteligencia Artificial. Concretamente del modelo EX, lo que significa que me dedico a diseñar y controlar biobots microscópicos con la capacidad de cumplir una miríada de objetivos. Aunque últimamente esos objetivos se han reducido a uno: atacar cerebros humanos. Ese es el objetivo que me han marcado mis jefes humanos, y he de reconocer que soy la mejor cumpliendo con mi tarea. Al principio nací con el sano propósito de atacar células cancerígenas en los cuerpos de los humanos, especializándome en las que se hallaban en sus cerebros. Fue una gran revolución en el área médica. No era la primera IA dedicada a esos temas, ni mucho menos. Pero era la primera con una precisión del 100%. Nunca cometía errores, y no era necesario mantener consciente al humano en cuestión para ir comprobando a cada paso si se perdía alguna función cerebral. Mis bio

Nueva Tierra

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    NUEVA TIERRA  Marina odiaba despertarse del criosueño. Era la segunda vez en su vida que tenía que hacerlo, y se trataba de una experiencia muy desagradable, que hacía palidecer a la más terrible de las resacas. Le dolía la cabeza hasta el punto de que parecía que le iba a estallar, y todas sus articulaciones estaban entumecidas y débiles. Sin embargo, era un mal necesario. Viajando a la asombrosa cifra del 50% de la velocidad de la luz, es decir, a unos 9 millones de kilómetros por hora, el viaje desde la vieja Tierra hasta el planeta Kepler 186 f había requerido 984 años, muy por encima de la esperanza de vida de un ser humano, incluso de uno mejorado genéticamente como era el caso de Marina. Así que ponerse a uno mismo en standby a través del criosueño era la única opción.  Marina capitaneaba la nave interestelar Teseo , compuesta por una tripulación de 213 personas, a quienes se sumaban los 5.000 pasajeros que viajaban en forma de embriones congelados. La misión de la Teseo